Cuando llega el otoño y bajan las temperaturas, toca hacer el cambio de ropa de cama y guardar las prendas más ligeras hasta el próximo verano. Sábanas, colchas, fundas, mantas finas o textiles de verano pueden pasar varios meses almacenados, por lo que es importante guardarlos correctamente para que se conserven en buenas condiciones.
Una buena organización no solo permite aprovechar mejor el espacio, sino que ayuda a evitar malos olores, humedad, manchas o deterioro de los tejidos.
A continuación, te contamos cómo guardar correctamente la ropa de cama de verano paso a paso.
Cómo guardar correctamente la ropa de cama de verano
1. Lava la ropa de cama antes de guardarla
Puede parecer obvio, pero es uno de los pasos más importantes.
Aunque una sábana o una colcha parezca limpia, durante el uso puede haber acumulado sudor, restos de productos cosméticos, polvo o pequeñas manchas.
Antes de guardar la ropa de cama durante varios meses, lávala siguiendo las indicaciones de la etiqueta y asegúrate de que queda completamente limpia.
Guardar los textiles limpios hará que estén preparados para utilizarse cuando vuelva el buen tiempo.
2. Asegúrate de que está completamente seca
Este paso es fundamental.
No guardes nunca la ropa de cama si todavía conserva humedad, aunque sea mínima. La humedad atrapada entre los tejidos puede favorecer la aparición de malos olores y moho.
Después del lavado, deja que las prendas se sequen completamente antes de doblarlas y almacenarlas.
Si utilizas secadora, comprueba igualmente que no hayan quedado zonas húmedas, especialmente en prendas gruesas.
3. Revisa las prendas antes de guardarlas
El cambio de temporada es un buen momento para revisar qué ropa de cama merece la pena conservar y cuál necesita ser sustituida.
Comprueba si existen:
- Manchas que no hayan salido con el lavado.
- Desgaste excesivo.
- Costuras deterioradas.
- Tejidos muy desgastados.
- Cremalleras o botones dañados.
De esta forma, evitarás encontrarte con una sorpresa cuando llegue el próximo verano.
4. Dobla bien las sábanas y colchas
Una vez limpias y secas, dobla las prendas de forma ordenada para aprovechar mejor el espacio.
Puedes guardar juntas las piezas que pertenecen al mismo juego: sábana bajera, sábana encimera y fundas de almohada. De esta manera, cuando llegue el momento de volver a utilizarlas, tendrás todo localizado.
En el caso de las colchas o mantas finas, intenta evitar doblados excesivamente pequeños que puedan dejar marcas permanentes en el tejido.
5. Elige bien dónde guardar la ropa de cama
El lugar donde almacenes los textiles también es importante.
Busca un espacio:
- Seco.
- Limpio.
- Alejado de la humedad.
- Sin exposición directa al sol.
- Con una temperatura relativamente estable.
Evita, siempre que sea posible, zonas especialmente húmedas como determinados sótanos, trasteros o espacios poco ventilados.
Un armario o canapé destinado al almacenamiento puede ser una buena opción siempre que esté limpio y seco.
6. Utiliza bolsas o cajas adecuadas
Guardar la ropa de cama directamente en cualquier bolsa puede no ser la mejor opción.
Puedes utilizar cajas de almacenamiento o bolsas textiles que protejan las prendas del polvo. Lo importante es que sean adecuadas para conservar tejidos durante varios meses.
Si utilizas bolsas de plástico, evita comprimir excesivamente la ropa de cama durante largos periodos, especialmente si el espacio puede acumular humedad.
Para prendas delicadas, las bolsas de tela transpirable pueden ser una alternativa interesante.
7. No mezcles la ropa de cama con productos que puedan dañarla
Al almacenar textiles durante meses, es importante evitar que entren en contacto con productos que puedan dejar manchas, olores o residuos.
No guardes la ropa de cama junto a productos de limpieza, ambientadores intensos o sustancias que puedan deteriorar los tejidos.
También es recomendable mantenerla alejada de objetos que puedan enganchar o rasgar las prendas.
8. Aprovecha el cambio de temporada para organizar
El cambio de ropa de cama puede ser una buena oportunidad para poner orden.
Puedes organizar los textiles por tipos:
- Sábanas.
- Fundas de almohada.
- Colchas.
- Mantas ligeras.
- Fundas nórdicas.
- Otros textiles de dormitorio.
También puedes etiquetar las cajas o bolsas si tienes mucha ropa de cama almacenada. Así será mucho más sencillo encontrar lo que necesitas cuando llegue la siguiente temporada.
9. No olvides ventilarla cuando vuelva el verano
Cuando llegue el momento de volver a utilizar la ropa de cama de verano, no es recomendable sacarla directamente del armario y colocarla en la cama.
Ábrela, comprueba que se encuentra en buen estado y, si es posible, deja que se airee durante unas horas antes de utilizarla.
Si ha adquirido olor durante el almacenamiento, puedes volver a lavarla antes de colocarla.
¿Cada cuánto tiempo hay que lavar la ropa de cama guardada?
Si la ropa de cama se ha lavado y secado correctamente antes de almacenarla, no es necesario lavarla repetidamente mientras permanece guardada.
Lo recomendable es comprobar su estado cuando vayas a volver a utilizarla. Si presenta olor, polvo o cualquier signo de humedad, será conveniente lavarla antes de colocarla de nuevo en la cama.
Saber cómo guardar correctamente la ropa de cama de verano es sencillo, pero hay algunos pasos que conviene no pasar por alto.
Lavar y secar bien los textiles, guardarlos en un lugar seco, protegerlos del polvo y mantenerlos organizados permitirá conservarlos en mejores condiciones durante los meses de invierno.
Y cuando llegue de nuevo el calor, solo tendrás que sacarlos, airearlos y preparar la cama para disfrutar otra vez de los tejidos ligeros y frescos del verano.

